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Matanzas
I
No salven a la ciudad que yace deshojada puede perderse en las tardes y caminar descalza los ríos.
En sus muros se hiela el espacio y queda inmovil la luz.
Que se esfume en la lentitud de los trenes pero que vuelva donde andan moribundos los barcos y el musgo es una senda imprevisible.
II
El caminante de los pies grises se posa en el campanario más alto para llorarle a los tejados su mudez.
Esta ciudad quedó atrapada en el espacio interminable de un instante, en un vuelo eterno.
¿Quién vertió este cántaro de islas y peces sobre mi cuerpo? Alguien muere perdido. Un hilo de polvo se eleva.
Las ballenas hieren la transparencia, se lamentan las aguas de ser indiferentes a sus ojos. Si pudieran ahogarse en lo profundo.
Este poema fue tomado de la antología "Generación de los invisibles", (España, 1991)
(Matanzas, 1977). Ha publicado "Los reyes iluminados", (1999)- envio Jaguey-Las aguas de la isla. Selección Poética.Revista Mar Desnudo...
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